
Jhebbal sag

Este antiguo dios de la naturaleza fue una vez adorado por todas las cosas vivas, hombres y bestias por igual. Hoy se piensa que los únicos humanos que todavía lo veneran son los salvajes, los pictos y muchas tribus de kushitas y de los Reinos negros así como licántropos de todo tipo y un buen grupo de elfos. Las cavernas donde habitaron los primeros hombres siguen manteniendo viejas pinturas que dan fe de la antigüedad del culto y se dice que los animales todavía adoran a Jhebbal Sag. Se sabe que tuvo dos hijos, Gullah y Jhil, pero casi seguro que tiene muchos más hijos que son dioses menores, uno por cada animal.
Los fieles de Jhebbal Sag mantienen un fuerte vínculo con la naturaleza y pueden comunicarse con los animales si tienen la suficiente practica y fervor. Los chamanes son normalmente brujos y doctores en sus tribus que escuchan los susurros del señor de las bestias en el viento. Es habitual ofrecer carne y mujeres en los altares para buscar la bendición de la deidad. Jhebbal se manifiesta como un animal en noches de luna llena pero usa a sus siervos o hijos como representantes la mayoría de veces.
Gullah: Dios-gorila, hijo de Jhebbal Sag que vive en la Luna. Los simios son sagrados para él. Es conocido como Jullah para el pueblo de los Gallahs en Kush.
Jhil: Tiene forma de cuervo. Es un dios sanguinario que exige que los prisioneros sean desollados vivos en su altar. Sus sacerdotes usan dados para ver el futuro. Es el dios principal de los Aphaki, una raza de origen shemita.